Óscar Puente se ha equivocado demasiadas veces, pero –entre tanta excusa baldía y desafío extemporáneo– ayer acertó asumiendo una gran verdad: «Un ministro no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad».Debería haber llegado a esa conclusión el mismo día del fatal siniestro de Urda, antes de dirigir el foco hacia un trabajador de Adif. No lo hizo, pero al final sí ha dado el paso que toda la sociedad exigía.Parecería que su huella iba a ser la del ministro polarizador, pero –para desgracia de todos– va a pasar a la historia por liderar el periodo más luctuoso del ferrocarril en España.Su salida es lo mínimo que podía ofrecer el Gobierno a las familias de las 69 víctimas.
Dimisión obligada

La dimisión de Puente es lo mínimo que podía ofrecer el Gobierno a las familias de las 69 víctimas.
Key Takeaways
- La dimisión de Puente es lo mínimo que podía ofrecer el Gobierno a las familias de las 69 víctimas.
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