Un estudio realizado en la cueva de Chauvet identifica una fina película de calcita que recubre dibujos paleolíticos y aporta nuevas pistas sobre su conservaciónDescubren en Sudáfrica unas misteriosas figuras humanas que revelan una técnica de arte rupestre desconocida en la región Un equipo de investigadores ha identificado una capa mineral prácticamente invisible que recubre algunos dibujos rupestres de la cueva de Chauvet, en el sur de Francia, cuya decoración se remonta a unos 37.000 años. El hallazgo ha sido posible gracias a una técnica basada en la fluorescencia ultravioleta, capaz de detectar depósitos de calcita que pasan inadvertidos a simple vista. Según el estudio, publicado en la revista científica ACS Omega, esta película translúcida puede actuar como una especie de barniz natural. Su análisis permite comprender mejor las transformaciones experimentadas por las obras desde su creación y evaluar su estado de conservación. La investigación, encabezada por Yohan Boulard y Philippe Walter junto con otros especialistas, se ha centrado en varios conjuntos pictóricos, especialmente en el Panel de los Caballos y la Alcoba de los Leones. Los científicos comprobaron que los depósitos minerales se distribuyen de manera desigual: algunas superficies presentan recubrimientos de calcita, mientras que otras muestran acumulaciones más importantes o carecen aparentemente de ellas. Estas diferencias son relevantes porque las capas minerales pueden alterar el aspecto de las pinturas. Según sus características, los recubrimientos translúcidos pueden ejercer una función protectora, mientras que las costras más gruesas u opacas pueden ocultar las representaciones. Para identificar estos depósitos, los investigadores combinaron imágenes de fluorescencia ultravioleta con mediciones espectroscópicas realizadas en el interior de la cueva. El procedimiento consiste en iluminar las superficies con radiación ultravioleta y analizar la luz emitida por determinados componentes minerales. Aunque tanto la roca caliza como las concreciones depositadas sobre ella contienen calcita, las impurezas presentes en sus estructuras generan respuestas fluorescentes diferentes. Esta propiedad permitió distinguir el soporte rocoso de los recubrimientos formados posteriormente, una separación difícil de conseguir mediante técnicas convencionales como la fluorescencia de rayos X o la espectroscopia Raman. Ultravioleta fluorescencia del panel Caballos. (A) Visible y (B) Imágenes UVF. (C) Visualización de datos espectroscópicos: cada diagrama representa un punto de medición de la espectroscopia UVF. Los radios del Los semidiscos son proporcionales a las magnitudes normalizadas de la concreción y componentes de piedra caliza. Se representan gráficamente los espectros normalizados correspondientes para tres mediciones, destacando la atenuación relativa del segundo pico (flecha roja). Una tecnología adaptada a las condiciones de la cueva El trabajo exigió desarrollar un dispositivo específico para examinar las pinturas sin tocarlas. Chauvet conserva suelos prehistóricos con huellas humanas y rastros de animales, por lo que los investigadores deben desplazarse por pasarelas permanentes. Para adaptarse a estas restricciones, el equipo diseñó un sistema de fibras ópticas que permite realizar mediciones con el operador situado hasta a 2,5 metros de la superficie, mientras la sonda se aproxima a la pared sin entrar en contacto con ella. Durante la campaña se recogieron 60 espectros de fluorescencia, con una humedad relativa cercana al 100% y una temperatura de unos 13 grados. El método permitió estudiar zonas pintadas con carbón vegetal y superficies de roca sin extraer muestras de las obras. Los resultados del Panel de los Caballos revelaron una película translúcida de carbonato cálcico sobre algunos dibujos realizados con carbón vegetal. La espectroscopia detectó señales de estos depósitos incluso donde las imágenes ultravioleta no permitían distinguirlos claramente. En la Alcoba de los Leones, en cambio, se observaron acumulaciones minerales más evidentes, asociadas a antiguas infiltraciones de agua. Las mediciones mostraron que la calcita podía distribuirse de manera desigual incluso a lo largo de una misma línea pintada. Estas diferencias reflejan la complejidad de los procesos naturales que han modificado las paredes desde la ocupación prehistórica de la cueva. Detalle de la Alcova de los Leones. (A) Espectroscópico visualización de datos comparable a la Figura 3: los radios de los semidiscos en escala azul y verde con las magnitudes de los componentes de concreción y piedra caliza, respectivamente. (B) UVF Imagen con un rectángulo amarillo que indica el área del carbón línea cubierta por una concreción de calcita. Una posible pista sobre cómo trabajaban los artistas prehistóricos La investigación también identificó una fluorescencia anaranjada cerca de determinados trazos de carbón. Para investigar su origen, los científicos analizaron muestras de roca caliza y calcita sometidas a tratamientos térmicos, además de productos procedentes de la combustión y degradación de la madera. Estos últimos emitieron principalmente fluorescencia azul y no permitieron explicar las señales anaranjadas. En cambio, los materiales minerales calentados presentaron emisiones compatibles con las observadas en la cueva. Los resultados apuntan a una posible alteración térmica del carbonato cálcico, aunque los autores advierten de que esta interpretación todavía necesita confirmación. Una de las hipótesis planteadas es que ciertos trazos se realizaran utilizando fragmentos de carbón con los extremos todavía calientes o incluso encendidos. Esta posibilidad se apoya en la detección de emisiones anaranjadas similares cerca de algunas marcas dejadas por antorchas sobre las paredes. Sin embargo, el fenómeno no aparece en todas las líneas negras ni en todas las posibles huellas de antorchas. Por ello, los investigadores insisten en que las señales no constituyen una prueba directa del procedimiento utilizado por los artistas. Será necesario estudiar el estado de combustión de los carbones y los efectos del calentamiento sobre los minerales y las arcillas antes de confirmar esta explicación. Más allá de estas posibles pistas sobre las técnicas prehistóricas, el principal avance consiste en disponer de una herramienta no invasiva para estudiar los recubrimientos minerales del arte rupestre. Los autores señalan que el método tiene un carácter semicuantitativo: la intensidad de la fluorescencia depende tanto del espesor de los depósitos como de la naturaleza y concentración de las sustancias fluorescentes que contienen. Por ello, las mediciones no permiten determinar directamente el grosor absoluto de las capas de calcita. Aun así, la técnica facilita la identificación de diferencias entre superficies y aporta información útil para evaluar su estabilidad. En una cueva declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, estos datos pueden contribuir a orientar futuras decisiones de conservación y protección.
Una nueva técnica revela una capa invisible que cubre pinturas rupestres de hace 37.000 años en Francia

Un estudio realizado en la cueva de Chauvet identifica una fina película de calcita que recubre dibujos paleolíticos y aporta nuevas pistas sobre su conservación Descubren en Sudáfrica unas misteriosas figuras humanas que revelan una técnica de arte rupestre desconocida en la región capa mineral prácticamente invisible que recubre algunos dibujos rupestres de la cueva de Chauvet, en el sur de Francia, cuya decoración se remonta a unos 37.000 años. El hallazgo ha sido posible gracias a una técnic
Key Takeaways
- Una nueva técnica revela una capa invisible que cubre pinturas rupestres de hace 37.000 años en Francia.
- El hallazgo ha sido posible gracias a una técnica basada en la fluorescencia ultravioleta, capaz de detectar depósitos de calcita que pasan inadvertidos a simple vista.
- Según el estudio, publicado en la revista científica ACS Omega, esta película translúcida puede actuar como una especie de barniz natural.
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