Naufragios históricos - Una investigación internacional ha localizado restos de embarcaciones y un posible campamento de supervivientes en la isla de los Estados, relacionados provisionalmente con el bergantín Espora La naturaleza ha hecho un buen trabajo de conservación en uno de los rincones más aislados del Atlántico sur. La distancia que separa la bahía Franklin de los principales asentamientos humanos y la protección ambiental de la isla de los Estados, situada frente a Tierra del Fuego, en la región popularmente conocida como el fin del mundo, han favorecido que sobrevivan vestigios de antiguos accidentes marítimos. En esta costa argentina, castigada por los vientos y las dificultades de navegación, permanecen testimonios de marineros que tuvieron que arreglárselas después de perder sus barcos. Su estudio permite investigar cómo conseguían sobrevivir en lugares donde apenas podían contar con ayuda exterior, una experiencia que también empieza a examinarse arqueológicamente en la Patagonia continental. Las diferencias entre los cascos dificultan identificar la Espora Una investigación internacional encabezada por Nicolás C. Ciarlo, de la Universidad de Cádiz, ha identificado restos de embarcaciones y señales de un posible asentamiento provisional del siglo XIX en la ensenada Lacroix. El trabajo, publicado en la revista científica Antiquity, plantea que estos vestigios podrían estar relacionados con el naufragio de la Espora, ocurrido en 1873. La identificación todavía es provisional, pero la distribución de los hallazgos permite estudiar conjuntamente un accidente naval y la presencia humana posterior en sus inmediaciones. Uno de los descubrimientos más interesantes apareció al pie de una colina pronunciada, junto a un pequeño arroyo y a más de doce metros sobre el nivel del mar. Allí, los arqueólogos localizaron botones cerámicos de cuatro agujeros, cuentas de vidrio, una botella y fragmentos de chapa galvanizada ondulada. Entre los objetos también había un prisma utilizado para iluminar interiores de barcos y una pieza metálica perteneciente a una bisagra de timón. El aislamiento de la isla permitió conservar antiguos naufragios La presencia de artículos personales y componentes náuticos apunta a una estancia temporal relacionada con actividades marítimas. El emplazamiento, identificado como BF008, se encuentra aproximadamente a 150 metros de cada una de las dos principales estructuras navales. Esa proximidad adquiere interés al examinar los restos de madera conservados en diferentes sectores de la ensenada, correspondientes a tres estructuras de cascos. La denominada BF010 conserva la parte inferior de una embarcación y apareció cerca de una cadena de hierro. Otra estructura, BF005, mantiene componentes hasta la altura de la cubierta, mientras que BF004 corresponde a un fragmento localizado en el sector septentrional. Todavía se desconoce si todos pertenecieron a un mismo barco. Las diferencias constructivas, las dimensiones y la procedencia de las maderas deberán estudiarse para establecer cuántas embarcaciones quedaron allí. La conservación de un casco dificulta identificar la Espora Para investigar esas estructuras y su posible relación con el asentamiento, el equipo viajó en enero de 2026 a bordo de los veleros Pampa Mía y Galileo. La campaña formaba parte de la expedición Aquí hay dragones y contó con el apoyo de la Armada Argentina. Los especialistas recorrieron las zonas afectadas por las mareas, fotografiaron los vestigios y realizaron mediciones y dibujos. También utilizaron un dron para estudiar la distribución espacial de los yacimientos y practicaron pequeños sondeos para obtener muestras destinadas a futuros análisis. Los relatos históricos discrepan sobre el aprovechamiento de sus materiales tras el naufragio Las comprobaciones pendientes resultan especialmente importantes porque los testimonios históricos discrepan sobre el desmantelamiento de la Espora tras su naufragio. Si sus tripulantes aprovecharon ampliamente sus componentes para construir otra embarcación, la conservación de BF005 hasta la altura de la cubierta plantea dificultades para identificarla con aquel barco. Tampoco han aparecido vestigios del astillero provisional mencionado en los relatos. Estas diferencias impiden atribuir con seguridad las estructuras a un navío determinado. De acuerdo con la investigación de Antiquity, los indicios permiten establecer al menos un accidente marítimo asociado a una instalación temporal, mientras continúa el estudio de sus protagonistas. La Espora naufragó durante una campaña de aceite de pingüino El episodio histórico que podría explicar aquellos vestigios tuvo como protagonista al navegante argentino Luis Piedra Buena, que había recibido la concesión de la isla a comienzos de la década de 1870. Al parecer, su bergantín goleta Espora, anteriormente denominado Nancy, naufragó mientras participaba en una campaña para obtener aceite de pingüino. El barco, construido en Maryland, Estados Unidos, tenía 157 toneladas. Tras perderlo, Piedra Buena y sus hombres construyeron una embarcación menor, bautizada como Luisito, con la que consiguieron alcanzar Punta Arenas, en Chile. Los testimonios sitúan probablemente el naufragio en la bahía Franklin, aunque su localización exacta continúa sin confirmarse.
Sobrevivieron a un naufragio en el fin del mundo y su puede haber aparecido dos siglos después

Naufragios históricos - Una investigación internacional ha localizado restos de embarcaciones y un posible campamento de supervivientes en la isla de los Estados, relacionados provisionalmente con el bergantín Espora isla de los Estados, situada frente a Tierra del Fuego, en la región popularmente conocida como el fin del mundo, han favorecido que sobrevivan vestigios de antiguos accidentes marítimos. En esta costa argentina, castigada por los vientos y las dificultades de navegación, permanecen
Key Takeaways
- Sobrevivieron a un naufragio en el fin del mundo y su puede haber aparecido dos siglos después.
- Su estudio permite in
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