Si el bochornoso espectáculo que dio el centro de Barcelona el sábado 24 de octubre tuvo algo de fracaso colectivo, lo vivido el fin de semana pasado en el mismo lugar se asemejó a un éxito colectivo. No hubo concentraciones ni por asomo, el multitudinario despliegue policial disuadió a los potenciales saqueadores y la gente pudo disfrutar del centro de la ciudad sin que nadie perturbase la tranquilidad sabatina. La única anomalía fue el elevado número de comercios que instalaron dispositivos de seguridad y protección –medida comprensible– o los que optaron por cerrar puertas la tarde del sábado, pese a la pérdida de ventas en una franja comercial especialmente atractiva. La estampa de escaparates invisibles, así como la notoria presencial policial, fue el único recordatorio del 24 de octubre, un trauma colectivo porque no hay precedentes de un pillaje tan ambicioso y vasto en la historia reciente de Barcelona.Seguir leyendo...
La unidad desarticula el pillaje

La unidad desarticula el pillaje. Si el bochornoso espectáculo que dio el centro de Barcelona el sábado 24 de octubre tuvo algo de fracaso colectivo, lo vivido el fin de semana pasado en el mismo lugar se asemejó a un éxito colectivo. No hubo concent...
Key Takeaways
- La unidad desarticula el pillaje.
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