Atlético de Madrid y Barcelona se enfrentan este domingo ( 21.00 horas, Dazn ) en un duelo gigantesco, de esos que hace hervir al Metropolitano hasta que se desborda. Todo un clásico del fútbol español que además tiene mucha miga matemática pues, si los rojiblancos consiguen la victoria, arrebatarían a los azulgranas el liderato de la liga, separados ambos conjuntos por tan solo dos puntos. De hecho, los chicos de Simeone no se veían en una situación similar desde el 12 de enero de 2025 cuando, tras vencer por 1-0 al Osasuna , sumaron 44 puntos y se proclamaron campeones de invierno. Desde entonces, siempre han ido a rebufo en la clasificación. Pero claro, el Barça es el Barça, una máquina de hacer goles (46 en once choques) que, de momento, solo ha concedido tres puntos, ante el Real Madrid hace dos semanas. Un equipo casi imperturbable que también cuenta entre sus filas con dos de los tres máximos artilleros del torneo: Raphinha, autor de 15 dianas ya, y Lamine Yamal, con diez. Sin embargo, no podrá contar con Rodri debido a una lesión en el isquiotibial y que sigue mostrando los mismos errores jornada tras jornada, ya que solo ha sido capaz de dejar su portería a cero en cuatro ocasiones, ante Elche, Athletic de Bilbao, Valencia y Getafe. De sobra contrastada su fragilidad defensiva desde la llegada de Hansi Flick en 2024, sorprendió que el pasado verano, en vez de firmar a un central de garantías como hacía intuir la rumorología, se lanzaran a por el fichaje de Julián Álvarez, un movimiento que generó un auténtico batiburrillo de ofertas, susurros, acusaciones y súplicas. Incluso el Real Madrid, que parecía ajeno a la jugada, ofertó 150 millones por el argentino en un comunicado oficial sin precedentes. El final del sainete ya es conocido: el Atlético nunca escuchó las ofertas azulgranas, el Barça fichó a Gabriel Jesús y Julián pidió perdón a la afición colchonera el pasado 25 de octubre . Una acción que supuso un esperado punto y aparte en la relación entre grada y jugador, insostenibles los silbidos e insultos recibidos por el delantero en las primeras fechas del curso, marginado por el propio club e incluso por Simeone, que en un lapsus (pidió perdón poco después) aseguró que aceptaba la agresividad dialéctica de la afición contra su pupilo. Este sábado, en la previa del encuentro, Simeone se mostró parco en palabras cuando le mencionaron al delantero. Un periodista le inquirió por cómo había visto a Julián Álvarez «en un partido con unas condiciones especiales por todo lo que ha ocurrido anteriormente». «Muy bien. Está muy bien», se limitó a contestar el técnico. A día de hoy todavía sopla el viento cuando su nombre suena por megafonía antes de los partidos o cuando es sustituido, pero lo cierto es que la reconciliación parece más cercana cada día que pasa. Ante el Madrid ya fue ovacionado cuando cuerpeó con éxito ante el poderoso Konaté, una imagen muy similar a la que se vivió el pasado miércoles contra el Bayern , cuando, en plena inferioridad física, aguantó las embestidas del búfalo Upamecano para conservar el esférico. Son las típicas jugadas que encienden al Metropolitano, que a veces reclama gladiadores y no futbolistas, y por ello se entiende el aplauso. Pero, sin duda, la comunión entre ambos bandos se ejemplificó en la visita del Deportivo hace un par de semanas, definitivo el tanto del internacional albiceleste y sonora la ovación recibida desde las butacas. Por lo tanto, lo que hacen falta son goles para que Álvarez reciba la absolución definitiva de la parroquia atlética. El problema es que su hacer hasta la fecha no está siendo ni mucho menos brillante, con solo dos en once apariciones entre Liga y Champions. El Barcelona, eso sí, es una de sus presas predilectas al haberle endosado cuatro en las ocho veces que ha puesto su mira sobre los azulgranas. A ver si algún colchonero se atreve a no bancarle si perfora al Barcelona y lo celebra y encima recupera el liderato. Otra cosa es el plan de partido que proponga Simeone. Su Atlético, desde el nueve de septiembre, encadenó ocho victorias, un empate y ninguna derrota, y lo hizo con un fútbol autoritario, orquestado por Barrios en la medular y acelerado por Baena en los metros finales. Una propuesta que parecía enterrar la tacañería de antaño pero que desapareció en la visita del Bayern, donde los rojiblancos se limitaron a defender por delante del área y solo buscaron jugadas ofensivas a base de pelotazos hacia Sorloth. Ante el Barcelona, no será suficiente.
Julián Álvarez frente a su pecado: ¿lo celebra?
Atlético de Madrid y Barcelona se enfrentan este domingo ( 21.00 horas, Dazn ) en un duelo gigantesco, de esos que hace hervir al Metropolitano hasta que se desborda. Todo un clásico del fútbol español que además tiene mucha miga matemática pues, si los rojiblancos consiguen la victoria, arrebatarían a los azulgranas el liderato de la liga, separados ambos conjuntos por tan solo dos puntos. De hecho, los chicos de Simeone no se veían en una situación similar desde el 12 de enero de 2025 cuando,
Key Takeaways
- Julián Álvarez frente a su pecado: ¿lo celebra?.
- Atlético de Madrid y Barcelona se enfrentan este domingo ( 21.00 horas, Dazn ) en un duelo gigantesco, de esos que hace hervir al Metropolitano hasta que se desborda.
- De hecho, los chicos de Simeone no se veían en una situación similar desde el 12 de enero de 2025 cuando, tras vencer por 1-0 al Osasuna , sumaron 44 puntos y se proclamaron campeones de invierno.
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