El ministro Puente se va pagando el precio por un fracaso del cual es máximo responsable. Se va tratando de reparar de la única manera que puede el amargo dolor de la víctimas. Se va cuando ya parecía que no tenía por qué irse y los suyos habían decidido que había que aguantar hasta el final. Se va cuando aún tiene valor irse Óscar Puente anuncia su dimisión como ministro y su renuncia a ir en las listas el 29N De la gestión de Óscar Puente como ministro de Transportes cada uno tendrá su opinión y el tiempo la acabará poniendo en su sitio. Pero de su dimisión solo se puede decir que ha sido impecable, en tiempo y forma. Tenía que hacerlo y lo hizo después de haber prestado su último servicio como ministro del Gobierno de España. Ahora le toca actuar al presidente Sánchez, porque ese es su trabajo. Él es ahora el ministro de Transportes y a él le corresponde ejercer el liderazgo que intente afrontar la grave crisis que sobrecoge a un servicio público fundamental. Dimitir no arregla casi nada, pero dignifica, y Dios sabe cuánta falta hace en España. Un ministro que haya tenido dos accidentes tan terribles en su mandato no puede seguir. Por dignidad y porque no existe un futuro en el cual pueda ser la persona que comande la recuperación de la confianza quebrada en el sistema ferroviario. Es así de sencillo y así de inevitable. La política es así y Puente lo sabe. Por eso no será ni candidato en una campaña donde no iba ni a poder participar. No había margen para nada más. Poco se puede añadir a lo dicho por Óscar Puente donde debía hacerlo, ante la Diputación permanente del Congreso, y tras haber soportado y encajado las críticas más justas y oportunas y las críticas más injustas y oportunistas. Se va después de haber dado la cara ante la opinión pública y ante sus señorías sin límite de tiempo ni de preguntas. Se va asumiendo su responsabilidad. Se va pagando el precio por un fracaso del cual es máximo responsable. Se va tratando de reparar de la única manera que puede el amargo dolor de las víctimas. Se va cuando ya parecía que no tenía por qué irse y los suyos habían decidido que había que aguantar hasta el final. Se va cuando aún tiene valor irse. Después del terrible accidente de Angrois en aquel 24 de julio de 2013, cuando la noche del apóstol fue la noche de piedra más larga, nadie dimitió ni asumió responsabilidad por nada. Más aún, todo el aparato gubernativo y político en manos del Partido Popular, desde la Xunta que presidía Alberto Núñez Feijóo hasta el ejecutivo de Mariano Rajoy, hizo todo lo posible para enterrar la verdad y desanimar a las víctimas. La dimisión de Óscar Puente acaba de poner en su sitio a muchos que llevan días reclamando su dimisión y piden ya la de Pedro Sánchez. Ya nadie podrá decir en esta campaña que se nos viene encima que todos son iguales. Por eso tenía que hacerlo.
Impecable decisión de Óscar Puente

El ministro Puente se va pagando el precio por un fracaso del cual es máximo responsable. Se va tratando de reparar de la única manera que puede el amargo dolor de la víctimas. Se va cuando ya parecía que no tenía por qué irse y los suyos habían decidido que había que aguantar hasta el final. Se va cuando aún tiene valor irse Óscar Puente anuncia su dimisión como ministro y su renuncia a ir en las listas el 29N De la gestión de Óscar Puente como ministro de Transportes cada uno tendrá su opinión
Key Takeaways
- Impecable decisión de Óscar Puente.
- El ministro Puente se va pagando el precio por un fracaso del cual es máximo responsable.
- Se va tratando de reparar de la única manera que puede el amargo dolor de la víctimas.
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