Arqueología - Los arqueólogos identificaron una inscripción griega dedicada a Júpiter Dolicheno en la fortaleza de Apsaros, con el nombre de un donante posiblemente relacionado con el ejército romano Un comerciante de la antigua Crimea consiguió que las autoridades de Quersoneso le permitieran transportar mercancías por mar sin pagar impuestos ni aranceles, un privilegio reservado a personas con una posición económica considerable. Se llamaba Trasímedes y, casi dos milenios después, su nombre ha vuelto a dar que hablar por un hallazgo arqueológico en la otra orilla del mar Negro. Los investigadores plantean que aquel hombre pudo abastecer al ejército romano y acompañar a algunas de sus unidades hasta la actual Georgia. La identificación resulta atractiva, aunque todavía está lejos de demostrarse. La ofrenda conserva el nombre del donante, pero no su petición La posibilidad ha surgido tras el estudio de una pequeña lámina de oro encontrada en la fortaleza romana de Apsaros, hoy Gonio, cuyos resultados se publicaron en 2026 en Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik. El análisis de su inscripción griega permitió leer el nombre de Trasímedes y establecer que había dedicado la pieza al dios Dolicheno. La investigación, firmada por cinco especialistas de la expedición polaco-georgiana, proporciona así el primer testimonio escrito de esta veneración en el recinto. La pieza tiene forma de hoja estilizada y unas dimensiones que permiten sostenerla en la palma de una mano, según explica la Universidad de Varsovia. Se trata de un exvoto, una ofrenda entregada a una divinidad para cumplir una promesa. Este tipo de regalos podía expresar agradecimiento por una ayuda recibida o por una petición atendida. En el caso de Trasímedes, la inscripción identifica al destinatario y al donante, pero guarda silencio sobre el motivo de la entrega. Una inscripción plantea la presencia de Trasímedes en Georgia El lugar donde apareció ayuda a entender la presencia de aquella ofrenda. Apsaros se encontraba cerca de la desembocadura del río Chorokhi, a unos quince kilómetros de la actual Batumi, y los romanos establecieron allí una guarnición en tiempos de Nerón. Su posición permitía controlar una zona fronteriza del Cáucaso. Hacia los años 131 o 132, Arriano, gobernador de Capadocia, visitó el fuerte y dejó constancia de la inspección de sus defensas, armamento y provisiones. Las excavaciones modernas también han descubierto la residencia del comandante, con pavimentos de mosaico, y tejas marcadas por unidades de la Legio V Macedonica. Las ofrendas religiosas permiten investigar la vida de la guarnición La actividad religiosa de la guarnición ha dejado otro objeto relacionado con la inscripción: una figura de bronce que representa un águila sobre el lomo de un toro. Ambos animales estaban asociados a Júpiter Dolicheno, de modo que su aparición cerca de la lámina refuerza la posibilidad de que existiera un espacio destinado a su veneración. Según la información difundida por la Universidad de Varsovia, los soldados y las personas vinculadas a los campamentos podían financiar estos recintos mediante donaciones privadas. Por ahora, los arqueólogos no han encontrado la capilla o el templo que habría albergado las ofrendas. La fortaleza de Apsaros protegía una frontera romana El dios procedía de Doliche, una ciudad del sureste de Anatolia situada cerca de la actual Gaziantep, donde se veneraba a una divinidad relacionada con el trueno. Entre los habitantes de lengua griega conservó su identidad local, mientras que la tradición romana acabó identificándolo con Júpiter Óptimo Máximo. Solía representarse armado y de pie sobre un toro. Su culto se extendió entre los militares del imperio, aunque Radosław Karasiewicz-Szczypiorski, investigador de la Universidad de Varsovia y codirector de las excavaciones, reconoce que todavía se desconocen las razones precisas de aquella popularidad. La antigüedad de los objetos encontrados en Apsaros aporta otra dimensión al descubrimiento. Los restos se relacionan con el comienzo del siglo II, bajo los gobiernos de Trajano y Adriano, mientras que la mayor expansión del culto se produjo posteriormente, entre la segunda mitad de esa centuria y principios de la siguiente. Esa diferencia temporal permite plantear que las guarniciones del mar Negro participaron tempranamente en la circulación de estas creencias hacia el oeste. Como recoge La Brújula Verde, el culto acabaría alcanzando también Britania, donde se han documentado objetos asociados a esta divinidad en Vindolanda.
El oro que Trasímedes ofreció a un dios sirio podría revelar cómo se abastecía el ejército romano hace 1.900 años

Arqueología - Los arqueólogos identificaron una inscripción griega dedicada a Júpiter Dolicheno en la fortaleza de Apsaros, con el nombre de un donante posiblemente relacionado con el ejército romano n transportar mercancías por mar sin pagar impuestos ni aranceles, un privilegio reservado a personas con una posición económica considerable. Se llamaba Trasímedes y, casi dos milenios después, su nombre ha vuelto a dar que hablar por un hallazgo arqueológico en la otra orilla del mar Negro. Los in
Key Takeaways
- El oro que Trasímedes ofreció a un dios sirio podría revelar cómo se abastecía el ejército romano hace 1.900 años.
- Se llamaba Trasímedes y, casi dos milenios después, su nombre ha vuelto a dar que hablar por un hallazgo arqueológico en la otra orilla del mar Negro.
- Se llamaba Trasímedes y, casi dos milenios después, su nombre ha vuelto a dar que hablar por un hallazgo arqueológico en la otra orilla del mar Negro.
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Published originally on El Diario España






