Wednesday, November 4, 2026||
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Amnistía Internacional documenta nuevas agresiones de militares a migrantes en Ceuta y apunta a la inacción de Defensa

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El Diario España
By Gabriela Sánchez
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Amnistía Internacional documenta nuevas agresiones de militares a migrantes en Ceuta y apunta a la inacción de Defensa
Photo / Coverage: El Diario EspañaCredit: Gabriela Sánchez
EXECUTIVE SUMMARY

La ONG, tras contactar con Fiscalía de Ceuta y Defensa, denuncia que "no tiene constancia de militares concretos investigados por torturas, ni tampoco de que hayan sido apartados del servicio ni de que se haya dado la debida protección contra represalias a víctimas o testigos" Reconstrucción de uno de los vídeos de palizas de militares a migrantes en Ceuta: “Dormíamos y nos despertaron a golpes” Este medio también ha recogido testimonios de nuevas agresiones a manos de los soldados durante el me

Key Takeaways

  • Amnistía Internacional documenta nuevas agresiones de militares a migrantes en Ceuta y apunta a la inacción de Defensa.
  • Tras una nueva visita al terreno, la ONG ha documentado 18 nue

La ONG, tras contactar con Fiscalía de Ceuta y Defensa, denuncia que "no tiene constancia de militares concretos investigados por torturas, ni tampoco de que hayan sido apartados del servicio ni de que se haya dado la debida protección contra represalias a víctimas o testigos"Reconstrucción de uno de los vídeos de palizas de militares a migrantes en Ceuta: “Dormíamos y nos despertaron a golpes” Las agresiones de militares a personas migrantes que duermen en las calles de Ceuta no cesaron tras las denuncias publicadas por elDiario.es ni Amnistía Internacional. Tampoco el Gobierno ha rendido cuentas sobre los avances de las supuestas actuaciones para acabar con estas prácticas, pese a que el Ministerio de Defensa anunció la apertura de una investigación hace más de un mes. Tras una nueva visita al terreno, la ONG ha documentado 18 nuevos episodios de palizas y malos tratos perpetrados supuestamente por soldados en servicio en la ciudad autónoma después de que el Gobierno anunciara la apertura de una investigación. Este medio también ha recogido testimonios de nuevas agresiones a manos de los soldados durante el mes posterior de la revelación de las primeras denuncias por parte de elDiario.es. Sin embargo, varias fuentes apuntan a una posible reducción de este tipo de abusos por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas durante la última semana, debido a la disminución de la presencia militar en las calles ceutíes, sustituida por un mayor rol en las redadas migratorias por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que sí cuentan con funciones de seguridad ciudadana a diferencia de los militares, que solo cuentan con capacidad legal para realizar labores de vigilancia. Los testimonios recogidos por Amnistía Internacional relatan agresiones con porras, puñetazos, patadas y descargas eléctricas mientras dormían en la vía pública. El nuevo informe, apoyado en testimonios, documentación gráfica y audiovisual y partes médicos, sigue describiendo “un patrón de violencia” que se produce principalmente durante la noche. Según los relatos recogidos, los militares despiertan a las personas migrantes “a golpes” en los lugares donde duermen, en ocasiones cuando se encuentran indefensas y sin posibilidad de huir. Las lesiones documentadas incluyen “fracturas en extremidades y órbitas oculares, contusiones, hematomas, heridas erosivas y brechas en la cabeza compatibles con golpes de porra”. La organización denuncia que la persistencia de estas agresiones evidencia que el anuncio de Defensa no ha servido para detener los abusos. “Tras el anuncio del Ministerio de Defensa de la apertura de una investigación, era de esperar que cesaran los malos tratos, pero no ha sido así: son persistentes”, advierte Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España. La entidad considera que los hechos reflejan “la impunidad con la que los perpetradores de violaciones de derechos humanos han actuado y, en algunas ocasiones, siguen actuando”. También recuerda la gravedad del contenido de los audios revelados por elDiario.es, en los que varios militares comentaban entre risas algunas de las palizas perpetradas contra los migrantes en Ceuta. Este medio no ha recibido ninguna comunicación por parte del juzgado ni la Fiscalía de Ceuta para entregar los audios originales. Amnistía Internacional afirma que, tras dirigirse a la Fiscalía de Ceuta y al Ministerio de Defensa, “no tiene constancia de militares concretos investigados por torturas y malos tratos, ni tampoco de que hayan sido apartados del servicio ni de que se haya dado la debida protección contra represalias a víctimas o testigos de violaciones de derechos humanos”. La violencia por parte de militares ha continuado según la investigación de la ONG, que coincide con la información recabada por elDiario.es, pero entre los abusos documentados antes al 30 de septiembre se encontraban los casos más graves. La organización “lamenta desconocer la respuesta de las autoridades hasta el momento ante un crimen de derecho internacional como la tortura” y añade que “de haberse dado, no ha impedido la comisión de nuevos actos de violencia contra personas migrantes en Ceuta”. La organización destaca que algunos de los migrantes entrevistados han reconocido a los militares que presuntamente les agredieron en ocasiones anteriores. Según sus testimonios, los mismos efectivos continuarían en sus puestos y habrían llegado a amenazarles para evitar que denuncien lo sucedido. “Hemos hablado con personas migrantes que no logran dormir en toda la noche por miedo a que los militares les despierten a porrazos, puñetazos y patadas”, explica Beltrán. Uno de los episodios más recientes documentados por Amnistía Internacional ocurrió sobre las tres de la madrugada del 24 de octubre. R., padre de tres hijos, dormía en la carretera de Sidi Embarek cuando, según su relato, un militar le aplicó varias descargas con un dispositivo taser directamente en el pecho. Aturdido por la descarga, intentó levantarse para escapar, pero tropezó con las mantas y cayó de bruces. “Me mareé, vomité y me desvanecí, pero nadie me llevó al hospital”, contó a la organización. Cuando recuperó el conocimiento se marchó andando y decidió no contar lo sucedido a su familia por miedo a preocuparla. También en octubre, el tunecino M., de 40 años, asegura que fue golpeado mientras dormía en la playa Benítez junto a otros tres jóvenes marroquíes. Según explicó, cuatro soldados le propinaron puñetazos en la cara hasta provocarle un hematoma que le impidió ver por uno de los ojos durante dos semanas. El hombre afirmó que no era la primera vez que sufría abusos. En un episodio anterior, relató, un soldado rajó su tienda de campaña y le sustrajeron el teléfono móvil, la documentación, 50 euros y otras pertenencias. Otro de los testimonios recogidos corresponde a H., de 27 años, que asegura que el 5 de octubre un grupo de entre seis y ocho militares le condujo a un callejón sin salida en los alrededores de un supermercado Mercadona. Allí, cuando comprobaron que nadie les observaba, comenzaron a golpearle con porras, patadas y puñetazos y le rociaron con espray pimienta en los ojos y la cara. Recibió parte de los golpes cuando ya estaba en el suelo, según recoge la organización. Tras la agresión fue atendido por miembros de una ONG y trasladado al hospital. “Desde entonces siento temor y procuro no estar cerca de ellos”, relata. Menores migrantes, también entre las víctimas La investigación presta especial atención a la situación de los menores extranjeros no acompañados que permanecen en las calles de Ceuta. Amnistía Internacional estima que todavía hay al menos 500 menores durmiendo a la intemperie, más de tres meses después de la entrada masiva de personas desde Marruecos. La cifra convive con los 3.626 menores que, según datos del Gobierno de la ciudad recogidos por la organización, ya han sido registrados y sacados de las calles. Los menores entrevistados relatan golpes mientras dormían, amenazas, humillaciones y la destrucción o sustracción de sus teléfonos y documentación. Uno de los casos es el de Z., de 17 años, que asegura haber sido agredido en dos ocasiones, los días 18 y 23 de octubre. Durante el primer episodio, mientras dormía entre coches en la zona de Los Rosales. “Varios militares aparecieron por detrás y le golpearon en la cabeza con una porra”, indica la ONG. Consiguió escapar, pero acabó cubierto de sangre y tuvo que acudir al hospital, donde recibió diez puntos de sutura, según recoge su parte médico. Cinco días después, según su testimonio, volvió a ser golpeado con una porra, esta vez en las piernas, mientras trataba de huir. M., de 15 años, también denuncia haber sufrido agresiones. Cuenta que a comienzos de septiembre un militar le dio un rodillazo en la boca y trató de romperle una pierna golpeándola en sentido contrario al movimiento de la articulación. También asegura que le rompieron el teléfono móvil, el único medio que tiene para comunicarse con su madre. “Cuando les pregunté por qué me lo rompían dijeron que me callara o me rompían a mí también”, relata. Cuatro episodios “de especial gravedad” Además de las nuevas agresiones, Amnistía Internacional ha documentado otros diez casos de torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes anteriores al 30 de septiembre, fecha en la que publicó su primera investigación sobre la violencia contra personas migrantes en Ceuta. Cuatro de estos episodios son considerados “especialmente graves” por la organización y siguen un patrón similar: la detención de las víctimas, su traslado en vehículos militares a lugares apartados, la inmovilización de sus manos con bridas y posteriores agresiones físicas y humillaciones. Este patrón también ha sido documentado por elDiario.es: entre ellos destaca el caso de Mohamed, uno de los que ha sido denunciado ante la Policía Nacional. Uno de los casos es el de A., que fue trasladado junto a otro migrante a una zona boscosa. Ambos denuncian haber sido amordazados, maniatados y transportados en el maletero de un vehículo militar. Una vez allí, los ataron a un árbol y, según su testimonio, les propinaron una paliza con porras y puñetazos. Cuando los soltaron, dicen, todavía llevaban las bridas en los brazos. La entidad también ha recogido testimonios sobre posibles malos tratos por parte de miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que considera que deben ser investigados.

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